ARTÍCULO PUBLICADO EN YOSOYMUJER.ES

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“Inimitable”, “la chispa de la vida” o “el secreto está en la masa” son solo algunos de los tantos y tantos ejemplos que nos han dado las empresas sobre grandes eslóganes. Esas coletillas que siempre acompañan al nombre y que, en muchos casos, se han convertido en esa chispa que enciende en nosotros el recuerdo.

1. Yo-soy-Mujer-Branding-Promesa-Chispa

 

Muchos han quedado en nosotros, en nuestra memoria, e incluso los hemos introducido en nuestro lenguaje (¿Os suena eso de “porque yo lo valgo”?).

No obstante, aunque muchos se han quedado, muchos más son los que se han ido. Los que pasaron sin pena ni gloria por nuestros anuncios y terminaron por desaparecer dando paso a otros nuevos con los que la compañía volvía a intentarlo.

Ojalá existiera una fórmula matemática, exacta, de predecir cuándo un eslogan va a pasar tantas barreras y permanecer en nosotros pero, en este campo tan lleno de variables y excepciones como es el mercado, dudo que podamos dar con ello.

Y precisamente porque aún no se ha dado con ello, las marcas se han cansado de esperar y muchas han optado por tirar sus eslóganes a la basura.

“Por fin, empezamos a hablar de algo menos comercial pero más real. Algo que, al margen del recuerdo, involucraba al consumidor”

Hace no mucho, cuando uno pensaba en identidad corporativa, el eslogan estaba ahí. Necesario. Imprescindible. Buscando y rebuscando entre millones de consejos para dar con una sentencia firme, corta, comprensible y memorable. Y todo para que, por motivos improbables de predecir, terminara en el olvido.

Y mientras esta búsqueda se perpetuaba, entró en el juego un sutil pero sólido actor: LA MARCA.

Y la marca, centrada en el consumidor, cambió las reglas del juego en todos los sentidos; también en este.

Ya nunca se volvió a hablar de eslóganes sino que, por fin, empezamos a hablar de algo menos comercial pero más real. Algo que, al margen del recuerdo, involucraba al consumidor. Algo que el consumidor podía buscar y que, una vez encontrado, podía comprar: LA PROMESA.

“Nacidos para atreverse” es un eslogan. “No te detengas” una promesa.

“Connecting People” es un eslogan. “Te da alas”, una promesa.

Sí, lo sé. ¿Cuál es la diferencia?

La hay. Te prometo que la hay. Pero vas a descubrirlo tú.

2. Yo-soy-Mujer-Branding-Promesa-No-te-detengas

 

Empecemos por las dos primeras.